Aquí termina el sueño de los Pacers. Los de indianápolis obligaron a Miami a llegar al séptimo y último partido, pero en este la ilusión solo les duró un cuarto. Hibbert no fue suficiente. El banquillo no funcionó. George Hill y West recopilaron tantos aciertos como errores y Paul George no dio el pasito adelante que necesitaba su equipo. En frente, Wade volvió a recordar aquel escolta anotador y eléctrico que fue, Bosh salió más al paso de lo que lo hizo el resto de encuentros, Allen afinó su puntería recuperando sus porcentajes habituales en triples y Chris Andersen voló sobre los aros y extendió sus alas.
A todo esto, el partido de los Heats fue espectacular. La pizarra de Erik Spoelstra funcionó a la perfección y los Pacers cayeron en la trampa. No mandaron balones claros a la pintura y no estuvieron atentos al rebote que, por muchos momentos, dominó Miami. Y cuando las cosas no salen como estaba previsto, comienzan las precipitaciones y los nervios. Una inquietud que se transformó en numerosas pérdidas de balón, en las cinco faltas de Roy Hibbert en el tercer cuarto y en la sexta de Paul George a falta de siete minutos para la conclusión del último,
Exceso de motivación o falta de experiencia, pero por una u otras razones Indiana no estuvo a la altura en el partido más importante de la temporada. Por el contrario, Miami lo bordó. Este era uno de esos días en los que la muñeca tiembla más de lo normal y es necesario respirar hondo antes de lanzar un tiro decisivo. Uno de esos encuentros en los que las defensas deben mantener la tensión, la contundencia y pelear cada balón como si fuera el último.
Los Heats cumplieron y están en la final donde ya les esperan los Spurs. Los ya míticos Parker, Ginobili y Duncan tendrán en frente al MVP de la temporada, escoltado por un grupo de jugadores capaces de repetir la hazaña de la pasada campaña y ganar su segundo anillo consecutivo. ¿Te atreves a pronosticar un ganador?
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