Tras los problemas, Iverson llegó a la universidad para olvidarse de ellos y volver a mostrar su grandeza como jugador de baloncesto. Iverson
mostraría su magia con el balón en Georgetown, lo que lanzaría su
maravillosa etapa hacia la NBA. Estaría dos años en la NCAA, la
primera campaña promedió 20 puntos y 4,5 asistencias, además de
líder en robos de la conferencia y Rockie del año. Su segunda
temporada más productiva con 25 puntos y 5 asistencias, además de
revalidando su liderazgo en robos de balón. En esta etapa se le
empezó a conocer con su apodo “The Anwser”, la respuesta.
Un
tornado llegaba a la mejor liga del mundo. El jugador más bajito
elegido en el primer pick del Draft de la NBA. Su rendimiento
individual fue espectacular desde que comenzó a jugar en la NBA.
23,5 puntos, 7.5 asistencias, 4 rebotes y 2 robos por encuentro. Casi
nada. Si se le suma que ante Cleveland se convirtió en el primer
novato en lograr 50 puntacos. Evidentemente, fue designado ‘Rookie
del año’.
Además,
esa misma campaña nos dejó uno de los momentos más históricos de
su carrera, con la rotura de cintura a ni más ni menos, que el mejor
jugador de la historia del baloncesto, Michael Jordan.
En
la temporada 98/99, Allen Iverson consiguió el primero de sus cuatro
títulos de máximo anotador de la NBA con 26.8 puntos. Ese mismo
año, firmó su primer gran contrato de 70 millones en seis
temporadas.
En
la 99/2000, The Anwser tenía que demostrar que esa cantidad de ceros
era un acierto de los sixers. Tanto fue así, que ese mismo año iría
a su primer All-Star, luego vendrían otras 10 más de forma
consecutiva. Ese año, el escolta firmó unos espectaculares 28.4
puntos. Pero lo mejor en su carrera estaba por llegar...
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