Morir en la orilla da rabia y no conseguir pasar de cuartos supondría una decepción. A la cita no faltarían las críticas al sistema, entrenador y jugadores, empezarían los rumores del fin de una era y los reproches no solo por no haber vuelto, otra vez, con el eurobasket sino por no estar al menos entre los ocho mejores. Sin embargo, no luchar por alcanzar la siguiente fase sería imperdonable. Por ese motivo toca remar a contracorriente, contra viento y marea. Sin miedo, con decisión y coraje. Para ello nadie mejor que los nuestros. Si por algo se caracteriza la selección española es por su entrega. Nadie puede negar que se dejan todo en la cancha. Su esfuerzo es evidente, su hambre de títulos insaciable. Ahora toca demostrarlo.
Es en estos momentos se demuestra la fortaleza física y mental de los grandes. No hay triunfos sin derrota ni se pueden conseguir premios sin esfuerzo. Esta vez nos toca remontar. Pelear contra el marcador, las dudas, el crono y nuestros propios fantasmas. No estamos arriba. No pensamos en quién será nuestro rival si ganamos o perdemos. En esta ocasión solo valen las victorias y lo que venga será bienvenido. Es difícil, pero no hay reto imposible. Mucho menos para la ÑBA, el único equipo que le ha plantado cara, hasta en dos ocasiones, a una de las mejores selecciones estadounidense de baloncesto de todos los tiempos.
La primera prueba de fuego es este sábado ante Finlandia. Un rival que ha dado la sorpresa y ha alcanzado esta segunda fase. Habrá que tener respeto, pero es innegable que es el más sencillo de los partidos que nos esperan de aquí al final de nuestra carrera en el eurobasket de Eslovenia. Es el momento perfecto para recuperar el buen camino, la confianza. Ganar de forma contundente. Sentirnos cómodos en la pista, que el balón fluya, se mueva, los tiros nos entren y la defensa vuelva a ser aquella muralla inexpugnable de otros años. Coger fuerzas y mejorar nuestro autoestima para encarar con optimismo la final anticipada que supondrá el partido contra Italia.
Esta será un batalla más dura, difícil y correosa. Los italianos no lo pondrán nada fácil, quieren y necesitan ganar. Sienten, lógicamente, que tienen opciones serias y mucho que decir en este campeonato. Llevan mucho tiempo, quizá demasiado, lejos de la gloria en un deporte en el que siempre fueron un referente. Para ellos ha llegado el momento. Son conscientes de que España es superior por el juego de los últimos tiempos, pero pocas cosas motivan más que destronar al rey y ocupar su puesto. Por eso Italia saldrá con todo. Al máximo y con deseos de presentar su candidatura al título. Por todo ello nos toca remar en un río de aguas bravas. Sacar el mono de trabajo y ponernos a ello. Demostrar que no hemos dicho la última palabra y que, por supuesto, la ÑBA sigue queriendo más.
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