lunes, 30 de septiembre de 2013

LOS "KINGS" TAMBIÉN REINARON



Todos tenemos recuerdos que nos emocionan. Cualquier equipo, entidad, conjunto, empresa, sociedad o persona conserva grabado a fuego aquel día que alcanzó la gloria. Un tiempo que vivió con intensidad en el presente y que, sin saberlo, almacenaría en su memoria para siempre. No hace falta ser el mejor, ni el más grande. No es necesario levantar el título ni dominar a tus rivales. No es imprescindible que el resto de los mortales admirase tu talento, basta con que aquella época significase algo para ti. Y de estas… Tenemos todos.

Hoy… Repasamos la historia de los Sacramento Kings.

Desde su llegada a California, en 1985, la franquicia de los Kings tuvo que hacer frente a racha negativa que perduró en el tiempo más de lo previsto. Su afición estaba entregada con su equipo, pero los suyos no terminaban de funcionar. La primera década estuvo repleta de malas noticias, problemas deportivos y ajenos a él, decisiones erróneas y resultados negativos. Era inevitable mirar de reojo al pasado, incluso a los años 60 en que “los Reyes” se hacían llamar “Royals”. Nombres míticos insinuaban que cualquier tiempo pasado fue mejor. De Oscar Robertson y Jerry Lucas, ya solo quedaban cenizas y odas a su majestuosa obra. En su lugar, los recién estrenados Sacramento Kings eran considerados uno de los peores equipos de la NBA.



En los 90 pudo cambiar de dueños, el modelo de sus camisetas, la forma o el color, pero el equipo seguía en una dinámica derrotista de la que no conseguía salir. Atado y condenado a seguir aceptando papeles secundarios en la gran película del baloncesto. Tendrían que esperar hasta finales de los 90 para modificar todo esto. Los Sacramento Kings dieron un golpe encima de la mesa y se convirtieron en un equipo sólido, efectivo y, por fin, competitivo. Un equipo de primera fila, un fijo en los playoffs, en definitiva, un enemigo incómodo con el que no interesaba cruzarse.

Los protagonistas de este cambio tuvieron nombres con mayúsculas, no solo para la franquicia, sino para la NBA en general. Aterrizó un estupendo ala-pívot, Chris Webber, que se consolidó como uno de los pilares más efectivos en ataque y más duros en defensa. El jugador nacido en Detroit estuvo siempre muy bien escoltado por dos Serbios que hicieron historia, el pívot Vlade Divac y el alero Peja Stojakovic. A este trío espectacular solo había que rematarlo, de ello se encargo Jason Williams, chocolate blanco. Era el hombre perfecto para rematar la faena. Una pizca de buen gusto, de dulzura a un juego tan brillante como mecánico, tan estético como arcaico.

Estos jugadores marcaron el comienzo del cambio. Juventud, talento y ganas suele ser sinónimo de éxito y fueron los principales responsables de su ascenso. Situar al equipo entre los grandes era el objetivo. Sin embargo, fue años a comienzos del año 2000 el momento más especial para Sacramento. Jason Williams, el mago, puso rumbo a Memphis, pero a cambio Mike Bibby aterrizó en la capital del estado de California. Aquella plantilla iba creciendo, cada vez la compenetración era mayor, el entendimiento total y su madurez en pista un hecho crucial que les hacía un equipo muy difícil de vencer. En estos años, eran ellos los que hacía llorar al resto, los que ganaban ofreciendo una exhibición.



Fueron estos chicios los que devolvieron a la franquicia al lugar del que nunca debió salir y sentaron por primera vez a “los reyes” en su trono. El éxito no llegó a consumarse. El anillo que evidenciaba que eran un equipo para gobernarlos a todos nunca pudo formar parte de sus dedos, pero es innegable que fueron parte de la historia del baloncesto, del mejor baloncesto del mundo.   


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